Como dijo el poeta...Llegó como llega siempre y Sevilla la esperaba y se fué sin que Sevilla quisiera que se marchara...
Hoy, Dios ha resucitado en la calle San Luís; con el palio de la Virgen de la Aurora, nace la nostalgia y la sensación de que el último aliento cofrade se escapa camino de Santa Marina, para poner el epilogo a una semana de emociones y estampas para el recuerdo.
Se acabó el tiempo de Cuaresma, Semana Santa esplendorosamente vivída, finalizó el tiempo del gozo, el sueño esta cumplido, atrás quedaron los sones de los tambores retumbando en nuestros oídos, la algarabía infantil del Domingo de Ramos, las nubes de incienso avainillado, el entusiasmo de un barrio echado a la calle, la sobriedad de un muñidor por Doña María Coronel, el crepitar del ruan negro, las campanas de duelo por San Andrés, la saeta desgarradora, la chicotá perfecta, ...
Se escapó la semana afortunadamente sin una gota de lluvia, pero si que hemos visto numerosas precipitaciones en forma de pétalos con la que el pueblo ha ofrendado a sus Virgenes desde la Macarena a Triana, desde El Cerro a San Bernardo o desde El Tiro de Linea a "La Calza".
Comienza el trabajo de nuevo en las priostías, los cofrades se reuniran por las tardes-noches para llevar a cabo la limpieza de candelerías, desmontaje de pasos y "mudas" de las parihuelas a los almacenes, rememorando esos mágicos momentos vivídos que tenemos tan cercanos.
Comienza el trabajo de nuevo en las priostías, los cofrades se reuniran por las tardes-noches para llevar a cabo la limpieza de candelerías, desmontaje de pasos y "mudas" de las parihuelas a los almacenes, rememorando esos mágicos momentos vivídos que tenemos tan cercanos.
Gracias a Dios, el 28 de marzo de 2010 será otra vez Domingo de Ramos, aunque en este rinconcito eterno, siempre será Primavera y Semana Santa.







La muestra de gratitud y amor que tienen sobretodo las personas mayores hacia los Cristos y Vírgenes de su barrio, es enternecedor llegar al Tiro de Línea un Lunes Santo al mediodía y ver como se emocionan la gente, viendo a su Virgen, recordando las vivencias, rememorando su niñez y quizás no poder contar ese año con su madre o su padre fallecidos recientemente y que vieron con ellos la cofradía, durante toda su vida. Es emoción lo que sienten las viejas del Cerro del Águila, cuando ven aparecer a su Virgen por Afán de Ribera, sí, a esa que cariñosamente le llaman “La Loli” y a la que le han rezado durante todo el año, o lo que sienten los vecinos de Pino Montano, de Amate, del Polígono o del Parque Alcosa cuando por arte de magia, se reúnen el Miércoles Santo y vuelven a su barrio torero de San Bernardo para ver un año más el esplendor de una cofradía, evocando aquellos viejos tiempos de vecindad que se fueron y que ya no volverán. En pocas palabras “CONMOVEDOR”.