Quien no vió Sevilla, no vió maravilla.

Quien no vió Sevilla, no vió maravilla.
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Nacido en el macareno Hospital de las Cinco Llagas, criado en el Barrio del Tiro de Línea y vecino del Cerro del Águila; fiel amante de Sevilla y sus tradiciones. "Cofrade" por vocación, "Feriante" por adicción, "Rociero" por devoción y "Bético" por convicción.

sábado, 17 de marzo de 2012

Azahares de Sevilla

Todo Sevillano sabe lo que le espera de aquí a unos escasos 15 días, el reencuentro con su niñez, con su primer amor, con sus abuelos, con la esencia de su ser. 

Cuando florece el azahar en los naranjos de Sevilla, brota un signo externo, una reacción que ocurre dentro de nosotros los cofrades, cada vez que se acerca la luna de Nissan; nuestro renacer, que nos impulsa a ser felices desde el punto de vista de un niño, que nos evoca otros tiempos de juegos en la rampa del Salvador. 
                                      
La ciudad amanece con otro aire, en estos días cambia radicalmente de color, como cantaba Paco Palacios "El Pali" hace años: "Sevilla escogió el azul para el color de su cielo, la plata para su río, Giralda de caramelo y anda buscando un color y sigue sin encontrarlo para pintar al Gran Poder la noche del Viernes Santo..."

Nuestro corazón se abre cuál azahar del Cerro del Águila ante su Virgen de los Dolores o en el Barrio León al paso del Señor del Soberano Poder. Aromatiza nuestras vidas en una imposible mescolanza entre canela, nardo y naranjo, que perfuma la comitiva de Santa Marta a su salida, la cuál, es acompañada por el leve tañer de las campanas fúnebres de San Andrés.
Se nos eriza el vello al pensar simplemente en la Virgen de Montserrat a su paso por Molviedro a los sones de Margot, esa marcha que no deja indiferente a nadie. Nos estremecemos al paso del Nazareno del Silencio, de vuelta por Francos, que nos rememora como debió ser su paso agónico por las calles de Jerusalén y con la negra muerte del Cristo del Calvario que acaba de expirar en el Gólgota de La Magdalena. Gozamos con la presencia cercana de nuestras Esperanzas: Macarena y Triana, Triana y Macarena, tan cerca, pero tan lejos y en medio, siempre ese río que es un espejo.
Vibramos con una imposible chicotá proveniente de los Barrios: Orando en la Plaza de los Carros, Presentado a Sevilla en la Calzá, Cautivo en los Teatinos; Victorioso por la Plaza de España; Sentenciado por Feria; Muerto por San Bernardo; Sediento en Nervión; Humilde ante Caifás en el Barrio León; Flamenco sentado por San Jacinto; Caido en Pureza; Doblegado por la Cruz en Castilla; Burlado en Águilas; Lanceado en San Martín; Crucificado en Santa Catalina; Desamparado en el Cerro; Misericordioso en Santa Cruz….

Todo esto ocurre una vez al año en Sevilla, justo cuando florece el azahar.

domingo, 9 de octubre de 2011

El Faro de Sevilla.

En la ciudad de Sevilla, en una época muy lejana, un adivino dijo al pueblo que el Demonio iba a inundar la ciudad y que el mar llegaría a Sevilla, así que el pueblo decidió construir un faro para que los barcos no chocasen. Al tenerlo construido, una familia se quedo a vivir allí para cuidar el faro, la familia estaba formada por un matrimonio y sus 5 hijos.
Una noche los padres oyeron un grito que venía de la habitación de sus hijos; lo que fue sorprendente que al llegar vieron a todos sus hijos durmiendo, menos a la hija mayor. La buscaron por toda la casa y no la encontraron pero al asomarse a la ventana vieron que su hija estaba en el suelo muerta, pues se había tirado por la ventana.
Pasaron 2 ó 3 años del trágico accidente hasta que otra noche oyeron de nuevo un grito que provenía de nuevo de la habitación. Al entrar se encontraron a su hija pequeña esparcida en trozos literalmente, por toda la habitación completamente llena de sangre.
Después de todo lo ocurrido trataron el tema de marcharse de la casa del faro. pero decidieron no irse y el Ayuntamiento puso una guardia en la puerta.

Según pasaban los años iban muriendo más miembros de la familia hasta que sólo quedaron el hijo mediano, Ricardo, una hija, no hay datos del nombre, y los padres. Cuando parecía que la situación se tranquilizaba, la noche de San Juan, la familia estaba durmiendo cuando de repente se oyó otro grito, esta vez el grito provenía de fuera, cuando el padre se asomó vio en la punta de la lanza del faro atravesada a su hija, su madre no pudo soportar tanto dolor y se suicidó.
El padre y Ricardo se quedaron en la casa. Aún después de todo lo sucedido. el faro lo consideraban su hogar. Cuando Ricardo tenía 17 años enfermó y entró en un estado parecido al coma y su padre muy apenado no se separaba de él ni para comer.
Una noche fue a por un vaso de agua a la cocina y oyó unos ruidos como de personas riendo y hablando en la cocinahablando en la cocina, entonces el padre se fijo en un cuadro colgado en la pared de toda la familia, excepto Ricardo y se le escapó una lágrima que quedó reflejada en el cuadro. En ese mismo momento Ricardo despertó del coma y su padre falleció. Resulta que Ricardo, no estaba en el cuadro ser sólo hijo de su madre.
El Faro de Sevilla es la Torre del Oro y el pueblo durante años pensó que fue una venganza del demonio por retarle al construir el faro.

domingo, 29 de mayo de 2011

Abre el viejo arca, que yá es Primavera...

Como dice la copla, "Abre el viejo arca Madre, que yá es Primavera"..., si Señores, la primavera llegó, tan deliciosamente guapa, como de costumbre, nos trajo nuestra Semana Santa y cuando la Feria, desfiló de nuevo, como ciudad efímera, por delante de nosotros, como quien no quiere la cosa; nos encontramos de bruces, ante un nuevo tiempo de Pentecostes.
De nuevo llega el día de Pentecostés, flores rojas que huelen a fuego y amor divino, fiesta del Espíritu Santo, de la renovación espiritual, otro año más, tendremos que abrir nuestra arca rociera, guardada en lo más recóndito de nuestra casa, trás un larguísimo año, se desenfundarán trajes cortos y batas rocieras, se lustrarán con grasa los botos camperos y desempolvaremos todos los enseres y cada reliquia romera guardada en el cajón de la cómoda.
La Romeria de el Rocio, es sin duda la peregrinación que recibe mayor numero de visitantes cada año. Creyentes y no creyentes. Una vez todos ellos reunidos y tras recorrer sus caminos, se forma una unica identidad, donde desaparecen las diferencias y se abren los corazones. Este es el gran milagro de la Virgen de El Rocio.
Los cohetes anuncian la salida y las Hermandades se echan a los campos, buscando la marisma y recorrerán los polvorientos caminos que conducen hasta la aldea del Rocío, para venerar a la “Blanca Paloma”. Nuevamente las tierras del Condado de Huelva, los pinares del Aljarafe o los arenales de las marismas serán atravesados por caravanas humanas cargadas de alegría y fe, que a pie, a caballo o en carruaje tienen como destino final presentarse ante Ella, para agradecerle favores y renovar sus promesas.
En la madrugada del lunes de Pentecostés, cuando los almonteños salten la reja para iniciar la procesión, se vivirá el momento más mágico de la peregrinación, la Virgen devolvera la visita a todas sus hermandades y todo como en un sueño, terminará a mediodía, cuando el pueblo almonteño deposite a la Señora de nuevo en su altar del santuario.

martes, 10 de mayo de 2011

Feria de Abril 2011

Con lo feísima que ha sido la portada de nuestra Feria de "Mayo" de 2011 y a su vez tan particular por el asunto de las fechas, hay que ver lo que son las cosas, sin duda alguna, esta Feria quedará grabada a fuego en los anales de mi memoria, como una de las mejores ferias que me ha tocado disfrutar y os aseguro que he conocido la Feria del Prado. Sin duda alguna, haciendo un balance, estoy ante una de las Ferias que más he disfrutado y en la que hemos echao unos ratos increíbles, entrañables, tantos, como "pa" quita, to las "tapaeras" del sentío.

La historia comenzo el Domingo de preferia, fué hasta agradable el ratito del cuentacuentos, mientras degustáamos una cervecita, que yá es mucho decir. El jamón y la charla de la noche del pescaíto fueron inconmensurables, el buen rato que echamos la noche del Miércoles en la caseta de la Hermandad de La Estrella, con mi niño Jesús fué muy buena, la tarde-noche del Jueves en la caseta de Ignacio con nuestros queridos amigos del Calvario, compañeros de estancia de nuestra reunión rociera: pa rabía, la noche del Viernes, pletórica en todos los aspectos, hasta llegar en las claras del día a los buñuelos "pa" rematá la faena, El Domingo viaje relampago mañanero a Córdoba y mi particular fiesta de cumpleaños en la caseta de "Las doce horas" con el amigo “Guitarratoco”, y siempre tan bien acompañado, bueno, bueno, si es que tenian que ser gentes del Tiro de Linea, con la que cerraramos nuestra Feria. Que buenos ratos hemos echao... hasta acabar en la Calle Manolo Vazquez, caseta de las buñoleras, (están pensando hacernos socio) después de haber visto desde el cielo de Sevilla, como decíamos adiós, otro año más, a nuestra querida Feria y cantábamos trás la traca final nuestra sevillana... ¡¡¡ YA ESTÁN LOS SEVILLANOS ECHANDOSE A LA CALLE !!!, la gente que allí se encontraban, nos miraron con cara de circunstancia y no tuvieron más "cojones" que volver a tocar la palmas y  jalearnos hasta el final de la sevillana... con ella concluyó la fiesta......

Oleeeeeeee.....................

Panagarvill.

lunes, 2 de mayo de 2011

Un año más, la Señorita Primavera nos trae nuestra Feria de Abril.

José Luis Ortiz Nuevo, genio y figura donde los haya, en el prologo de las “Crónicas de la Feria” de Collantes de Terán, dice sobre las llamadas Ferias de Antes: Las Ferias Festejos iniciaban su implacable ascenso frente a las Ferias Mercados y las tradiciones, la fiesta alejándose cada vez más del campo, el jolgorio arrinconando a los ganados, era el tiempo de sentir la piqueta en la Pasarela y asistir a las portadas que la recuerdan.
Era el tiempo de crear un nuevo modelo de caseta con el arte y sabiduría de Gustavo Bacarisas e inmortalizar al Marqués de las Cabriolas y al Conde las Natillas en la caseta “ER 77″ de aquellas Ferias del Prado, como la que, a continuación, describo:
Feria, Feria, Feria de Abril.
La gloria proyectada en el albero, una treintena de piernas que danzan, la música se bebe en catavinos y las palmas me atacan por la espalda, Feria de Abril. El humo de los churros me cobija en medio de cabezas enfloradas y escucho al gran Mairena y a Molina cantando con Juanito Valderrama, Feria de Abril. La cañas y las tortillas son hermanas, que viven en trastiendas de revuelos, ¡Señores no pierdan esta jugada y llévense un bastón de caramelo!, Feria de Abril.
Las medias botellitas tienen alas y vuelan por medio de las casetas, remojando gargantas resecadas por culpa del desmadre y de la juerga, Feria de Abril. Los codos, a la barra, están pegados, las manos ocupadas con un vaso, El Pali bebe y come entusiasmado y el Vicente incordia con su canasto, Feria de Abril. La fiesta se forma en cualquier esquina y en cualquier sitio baila una pareja, la noche huele a caldos de la Ina y a cantes de la Puebla y Castilleja, Feria de Abril.
Mulillas adornadas y coquetas, vestidas con alegres cascabeles, los moños agarran a las peinetas y las gitanillas venden claveles, Feria de Abril. El tío de los turrones nunca falta, lo mismo que la voz del tombolero y un aire de marisma nos visita en forma de tamboril rociero, Feria de Abril. En los corros se bailan sevillanas y hasta el cielo parece estar de fiesta, que nadie se me quede con las ganas de echar un bailecito en nuestra feria, Feria de Abril.
 Sevilla se engalana de volantes y danza con gracioso contoneo, se sienta por las tardes en la Maestranza y aplaude, apasionada, el buen toreo, Feria de Abril. Los látigos azotan con diablura, los payasos fabrican carcajadas, la calle del Infierno es la locura de la chiquillería sevillana, Feria de Abril. La gente se emborracha de alegría y tira la casa por la ventana, sequita se ha quedado la alcancía, la papa dura toda la semana, Feria de Abril.

viernes, 8 de abril de 2011

Tribulaciones de un costalero del Silencio en la calle Francos.

Bueno, ahora que la Semana Santa esta al caer, os contaré algo que sucedió no hace mucho tiempo en la sevillana calle Francos, si cada calle es un mundo, Francos es un sistema solar. Un hermano del Silencio contó, esta anécdota, durante la entrega del premio anual de una conocida tertulia cofradiera: «La historia ocurrió en el famoso Bar Pajaritos unos años antes del 92. Cierto costalero de Jesús Nazareno del Silencio, al mando de José Ramón Rodríguez Gautier, se había tomado una torrija en San Buenaventura tras los Santos Oficios en la iglesia de la calle Carlos Cañal. La torrija no le sentó muy bien, porque a la hora de fajarse, el vientre empezó a darle vueltas como una lavadora antigua.
El costalero pidió en varias ocasiones salirse para evacuar, pero Gautier le dio nones en todo el recorrido de ida, prometiéndole que en la Catedral le dejaría ir al “locum”. Cosa que tampoco se produjo, porque dijo que no se podía dejar retraso, que venga de frente. A la subida de Argote de Molina, el pobre costalero amenazó con hacerlo en un husillo en una arriá, al estilo antiguo, pero los costaleros profesionales que aún quedaban de la etapa del Penitente lo miraron y dijeron que nones: que ni se le ocurriera, que por ese tramo empiezan los parones y cualquiera aguanta la tostá. Ya por Francos, el buen hombre dijo que ya no aguantaba más y Gautier, en voz muy baja, le dijo: “Salte por el faldón de atrás y corre a un bar”. El tío se metió en el Bar Pajaritos. Lo dejaron saltarse la cola del váter por ser costalero. Entró en el recoleto lugar, se bajó el pantalón y cuando, opá, iba a largar, se dio cuenta de que lo que había era... ¡un urinario de pared!, Como el vientre le seguía centrifugando, decidió hacerlo allí mismo. Con tan mala suerte que apretó la cisterna, aquello subió y subió y, coronado por una tela metálica de plástico y tres bolitas de alcanfor, empezó a rebosar. El costalero, aliviado su vientre, pero angustiado por la que se iba a liar, se puso el costal, salió corriendo, cerró la puerta para ganar tiempo respecto a la cola de espera y huyó hacia el paso. Desapareció bajo el faldón del paso, y de pronto se oyó procedente del bar, en pleno silencio del Silencio por Francos, una voz que decía:

—¡Hijo de la gran puuuuuuuta!

La bulla comenzó a sisear: “¡Callarse, hombre, que esto es El Silencio!”, “Más respeto, por favor!”. Gautier levantó el faldón y, muy preocupado, preguntó al costalero:

—Niño, ¿qué ha pasao ahí?

Y el costalero le dice:

—Ná, uno que por lo visto le han cogío el culo a su novia y se ha cabreao. Tú dale de frente...


Pasó la Madrugada. El Silencio celebró su refrigerio del Domingo de Resurrección en el atrio de San Antonio Abad, a cuyo término muchos fueron a ver el regreso de una cofradía que por lluvia se había refugiado en la Catedral. Como el asesino vuelve al lugar del crimen, el costalero se apartó del grupo y pasó por la calle Francos. Se encontró en pleno domingo una cuba de obras y albañiles en el Bar Pajaritos. Le preguntó a Moisés, el dueño montañés, que estaba en la puerta:

—¿Qué, de obras, jefe?

—Sí, porque un costalero del Silencio, el hijo de la gran puta, me arruinó la Madrugada, dejándome sin váter la noche del año que más cafés despacho, y ya hemos aprovechado para poner una taza en condiciones...».

miércoles, 16 de febrero de 2011

Cuatro esquinas tiene mi calle.

Cuando se apagan las luces de la Maestranza y, con suerte algún diestro sale por la puerta grande, se abre el turno de las tertulias toreras por los alrededores de la plaza. Ruta por el mejor tapeo de Sevilla, por su Barrio torero del Arenal, hoy os traigo una de ellas a la que denomino "Ruta de las cuatro esquinas", cuyos locales podemos recorrer con sólo pasear unos 25 m. por las entrañas de este barrio, todo un lujo para disfrutar más y mejor de las exquisiteces que nos regala Sevilla a través de sus viandas.
Para comenzar visitamos La flor del Toranzo o Casa Trifón, como querais llamarle, emblematico local, antiguo ultramarinos, que nos ofrece buenísimas tapas mezclando el sello de los productos cántabros y el clasicismo taperil sevillano, las anchoas de Santoña son espectaculares y el montadito de Lomo en manteca una divinidad, además si llevas "una buena cartera" poseen toda la gama de Vega-Sicilia del mercado. 
LA FLOR DE TORANZO (CASA TRIFON)
Jimios, 1.
Cruzamos la acera y nos encontramos con Restaurante Enrique Becerra, todo un lujo para la gastronomía sevillana, tienen una barra donde tapear. Las tapas de Becerra tienen fama por lo buenas que están. Hay que probar las croquetas de pringa, la tosta de gula con ali-oli y el montadito de morcilla con huevo de codorniz, una exquisitez.
BAR RESTAURANTE ENRIQUE BECERRA
Gamazo, 2
Si cambiamos de acera unos 10 m. abajo encontraremos Casa Moreno, es una tienda de ultramarinos con una trastienda habilitada como antigua taberna, es concretamente esa parte del local la que conserva toda su gracia y esencia, tiene altas estanterías hasta el techo atiborras de latas de conservas y auténticas delicatesen de importación. Tiene tapas muy ricas a base de chacinas y conservas. Exquisitas las morcillas de Montellano, el Paté de Hígado embuchado o el Lomo en manteca.
CASA MORENO
Gamazo, 7
Y para terminar esta ruta, volvemos a cambiar de acera y nos encontramos de frente con la Bodega de Paco Gongora, ideal para los amantes del vino, este sitio es perfecto, ya que ofrece tanto una manzanilla de Sanlucar de la mejor que he probado nunca, como una gran variedad de tapas a precios asequibles. Un lugar excelente para el tapeo con amigos o bien para degustar los pescados de la costa que suelen poner, una de las especialidades de la casa son las setas a la plancha y las Ortiguillas de Sanlucar que recomiendo probar a todo aquel que visite esta bodega con una buena manzanilla.
  BODEGA PACO GONGORA
Padre Marchena, 1

Buen provecho.

lunes, 24 de enero de 2011

Mis recuerdos cofrades


Mis sentimientos de cofrade sevillano, correcaminos de calles y plazas, de salidas y entradas, de aprendizaje exhaustivo, desde mi niñez, del “qué” y del “cómo” deber hacer con todo aquello que Sevilla atesora y guarda con mimo, me trae al recuerdo aquella madrugada santa de la mitad de los 50, cuando apostado en la cuesta de Placentines, junto a mi abuela, sencilla y humilde utrerana de rodete y eterno vestido negro o hábito morado con amarillo cíngulo, esperábamos en una muy holgada hilera de sevillanos, el paso de la cofradía del Silencio.

Aquel era mi primer encuentro con la Antigua y Primitiva Hermandad de Nazarenos.
Allí la conocí, casi frente al bacalao de esquina con Francos… Allí supe por mi tío – abuelo Rafael, simple obrero de la Fundición que vestía sariana azul de trabajo hasta los domingos, que aquella vieja cofradía era llamada en tiempo lejano “la de las Cruces”, porque cada hermano tenía una Cruz en su casa que solo sacaba para su estación de penitencia… Allí contemplé que no había mayor porte de seriedad en un cortejo procesional como el que ya presenciaba.

Allí aprendí que la Cruz de Guía del Silencio es la Santa Cruz en Jerusalén y que no solo va abriendo el camino de la “madrugá” del Viernes Santo desde que sale del portalón de San Antonio cortejada por verdes fontanas de agua de azahar con tan singular aroma que solo Sevilla tiene ese olor tan deliciosamente suave y refrescante de todas las primaveras de la tierra, sino que va destapando, con su ejemplar séquito, el tarro de sus irrefutables esencias:
Firmeza y consistencia, excelencia y finura, esmero y meticulosidad, armonía y equilibrio, boato y fastuosidad, empaque y señorío, historia y tradición, sigilo y mesura, oración y silencio, fe y silencio, penitencia y silencio; y por supuesto, silenciosa apostolización de ejemplaridad exclusiva.
Allí me di de cara con Él, abrazado a su cruz, mirándome con ternura y estremeciéndome hasta el alma… Mis seis años de existencia se imanaron de fe ante la luz de su mirada redentora… Abuela, yo quiero ser nazareno del Silencio… Tienes que ser mayor, Pascual, aquí no salen niños… De nuevo, busqué sus ojos, pero ya se alejaba… Entonces me dije: Yo seré nazareno de la Madre y Maestra.

Una ilusión infantil convertida en realidad hace una treintena larga de años, los mismos que me enorgullecen por sentirme realizado como nazareno del Silencio, nazareno del Nazareno por antonomasia de Sevilla, del que deriva el nombre que se aplica a todos los cofrades y penitentes del mundo.

Nazareno de la primera corporación en el mundo que hace constancia en cabildo de 29 de Septiembre de 1615 del voto y juramento de la defensa, “con la sangre de sus hermanos, sí preciso fuere”, del Misterio de la Inmaculada Concepción de María, razón por la que el Papa León XII, Bula de 8 de Agosto de 1828, concede el privilegio de ostentación del escudo pontificio sobre ocho cirios de la candelería del palio de la Inmaculada.

Y saberme escoltado, bajo mi negro ruán de túnica de cola, entre el Nazareno que seguí desde niño y María Madre en su advocación de Concepción Inmaculada, era -como es- la guinda que colmaba el pastel de mi sevillanía, una condición especial que integra un gran arraigo de devoción mariana.

Con pecado y sin pecado
uno afirma y otro niega.
Yo pongo el sin a mi lado
y ponga la gente ciega
aquel con desatinado.

Que aunque más ladre el mastín
a la Pura Concepción
diciendo con, con sin fin
¿Qué importa que diga con
si fue concebida sin?
Seguro que yo, de haber existido en los siglos XVI o XVII, hubiera escrito coplas similares a las que integran la glosa poética de Miguel del Cid, sin duda el más hermoso comunicado para todo el mundo católico en pro del misterio de María Inmaculada, recogido en un minúsculo libro de 1615.
Pero no nací en la época en la que el gran escritor, que popularizó al pícaro Guzmán de Alfarache, Mateo Alemán era hermano mayor de los nazarenos hispalenses… Nací bastante después, 1950, el mismo año que la gubia de Sebastián Santos Rojas dio a luz, la bella imagen de María Santísima de la Concepción… ¡Que guapa eres, Madre!

Seis años más tarde, yo estaba allí, ¿os acordáis?, junto a mi abuela en la cuesta de Placentines cuando me di de cara con Él… Imborrable recuerdo que guardo con celo en el cofre de mis vivencias.

Por eso ahora estoy convencido que desde aquel día estaba escrito que yo formaría parte de la legión de nazarenos juglares que, de pueblo en pueblo, van cantando coplas vestidas de penitencia y pasión…

Ya viene Jesús, llevando su Cruz
que mira hacia el cielo,
Silencio, Silencio, Jesús Nazareno.

Pascual Gonzalez.
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domingo, 9 de enero de 2011

50 Años del Renault 4

En 2011, el popular Renault 4, conocido como R4, 4L o como “cuatro latas” en nuestro país, cumple 50 años desde que se presentara en el Salón de París de 1961 para fabricarse desde ese mismo año hasta 1992. Un periodo en que se montaron 8’13 millones de unidades, producidas en 27 países y vendidas en cerca de 100. El R4 es uno de los primeros modelos que se hicieron en la planta Renault de Valladolid, en 1963, no en vano, este automóvil se hizo enormemente popular por su asequible precio y su versatilidad, pues lo mismo servía para el trabajo por su capacidad interior y robustez, como para viajar toda la familia o circular por el campo. De hecho, fue el primer todoterreno que conocieron muchos. Lo superaba todo y llegó a participar en el París-Dakar de 1979, con una versión 4X4 que quedo en tercer lugar.
Diseñado pensando en asumir unos costes ajustados y un bajo consumo, Renault concibió el R4 para competir con el Citroën 2CV y lo dotó de un estilo y soluciones diferentes a sus modelos de entonces, el Renault 4CV o el Dauphine, con tracción y motor delanteros y suspensión de barras de torsión. Fue el primer vehículo de gran serie con una quinta puerta y que incorporaba circuito de refrigeración y engrases sellados. Además, durante años fue el coche de la Guardia Civil española. Sólo las nuevas normas anticontaminación europeas pudieron con él, aunque se siguió fabricando en la antigua Yugoslavia, hasta que la guerra de los Balcanes destruyó la fabrica.
En Colombia, donde también tuvo un espectacular éxito, se mantuvo la producción con piezas enviadas desde Yugoslavia. En España hay un club de apasionados de este modelo, considerado yá un cotizado clásico, con más de 600 socios.

sábado, 27 de noviembre de 2010

La liturgia de la tapa.

Avenida de Hytasa nº 71 (Sevilla)

Estamos sin duda, ante “El Bulli del Barrio del Cerro del Águila”; Simún tapas es un bar muy especial no sólo por sus viandas, que sin duda son magníficas, sino también por el local, el sitio, la forma de llevar el negocio, etc.
Simún tapas es una bar de dia y otro muy distinto cuando llega la noche, me explico, por el día es un típico bar de barrio que vive de los desayunos, tapas y comidas al uso que regenta Paco Muñoz desde hace más de 40 años, pero por la noche su cocina se transforma desde hace unos meses por obra y gracias de su yerno Pablo Jimenez y de su trouppe Jose Luís y Raquel que lo convierten en un bar de tapas creativas, moderno en el que podemos deleitarnos con sabores y texturas totalmente diferentes, incluyendo actuaciones de artistas del flamenco y de la canción española.
Esta otra personalidad del local hace que afloren los vientos más vanguardistas de nuestra cocina andaluza actual. Pero esta gente ¿quienes son? Pues aquí es donde viene lo mejor, resulta que son grandes profesionales que han trabajado en puestos de responsabilidad en grandísimos restaurantes, como Martín Berasategui o Tragabuches en Ronda o lo que es lo mismo, han bebido en las mejores fuentes.
Cambian sus tapas por temporada y de entre sus tapas fetiches como ellos dicen, os puedo nombrar el paté de perdiz con picos y regaña, la presa ibérica, el arroz cremoso de setas y parmessano, los montaditos-hamburguesas de secreto ibérico, los tallarines de chipirones en su tinta con ajo blanco, Brocheta de pollo asado con terrina de patata y bacon, los huevos rotos con chorizo, la ventresca de atún, el cucurucho de lagartito Ibérico y de postre: Migas con chocolate y poleá de hierbabuena etc.
Bueno, un sitio para comer con mayusculas, lo peor, como casi siempre que hablamos de buenos bares es que al tener mucha demanda, cuesta trabajo conseguir mesa, pero se pueden reservar con antelación. Bon appetit. 

sábado, 6 de noviembre de 2010

La venta de los gatos.

Desde la Puerta de la Macarena hasta el Monasterio de San Jerónimo, hoy llamada Avenida Sánchez Pizjuán, existió desde el siglo XVIII una famosa venta llamada "Venta de los Gatos", próxima a la orilla del río Guadalquivir. Era un lugar frecuentado por la vecindad sevillana en las tardes de los días de fiesta para merendar y para que los mocitos jugaran por aquella pradera, o se cantaba y se bailaba. Gustavo Adolfo Béquer, célebre poeta del Romanticismo, estuvo en esa venta por el año 1854, y cuenta que admirado por la belleza de una joven que estaba cantando en un animado grupo, sacó su cuaderno y su lápiz e hizo un pequeño retrato del rostro de aquella moza, regalándoselo después al novio de ésta. Supo que la muchacha se llamaba Amparo y que habiendo sido abandonada cuando era un bebé, fue recogida por el dueño de la Venta, padre del muchacho, y que al hacerse mayores se enamoraron y pensaban casarse próximamente.
Gustavo Adolfo Béquer se marchó a Madrid durante varios años, y regresó a Sevilla con el deseo de pasar una tarde campestre en la Venta de Los Gatos. Pero durante su ausencia las cosas habían cambiado, aquel largo prado que se extendía por la Macarena y hasta San Jerónimo había dejado de ser lugar de recreo para convertirse en el fúnebre recinto de los muertos, pués se había construido allí el Cementerio de San Fernando. La Venta de los Gatos había perdido su bulliciosa concurrencia, al regreso de los entierros se detenían allí los cocheros fúnebres y los cortejos de acompañantes tristes y llorosos para reponerse del mal trance. Béquer entró en la Venta y preguntó al dueño por aquella muchacha que había retratado años atrás y por su novio, de quién el poeta se hizo amigo poco antes de partir a Madrid. El ventero le contó la triste y romántica historia de aquel amor:
Pensando ya en casarse, Amparo y su novio estaban un día en la Venta cuando aparecieron dos señores que se interesaron por la muchacha, preguntando por su edad, fecha de nacimiento y fecha en que fue recogida. Aquellos dos señores se dieron a conocer , la niña había nacido fruto de los amores clandestinos de cierta Dama sevillana, la cuál, a pesar de abandonar a su hija había seguido vigilándola todos aquellos años, y ahora al cambiar sus circunstancias reclamaba a su hija para tenerla consigo. La oposición del ventero no impidió que los tribunales devolvieran a Amparo a su madre. Lo peor era que la madre no quería que Amparo se casase con aquel muchacho humilde por lo que no le permitió ningún tipo de comunicación con su novio ni con sus padres adoptivos, pensando que así le olvidaría. Debido a esto Amparo fue perdiendo su alegría y su salud, pués le habían quitado su vida alegre y sencilla. Así enfermó de tuberculosis mientras que su novio lleno de tristeza había perdido el interés por la diversión, sólo salía a pasear por el cementerio abismado en melancólicos pensamientos.
Un día, presenciando un entierro, al efectuarse la ceremonia, abrieron el ataúd para que los familiares del difunto se pudieran despedir por última vez, el muchacho se acercó y vio con inmenso dolor que el cuerpo de aquel ataúd era el de su amor, Amparo. El muchacho dio un grito y cayó al suelo de un desmayo y cuando se despertó había perdido la razón. Su padre, el ventero, no consintió en llevarlo al manicomio, pero preparó una habitación en la Venta y allí fue recluido. Se había convertido en un loco pacífico con la única obsesión de su amor desgraciado, pasaba los días llorando o cantando alguna canción cuyo argumento era siempre el mismo, recordar a su amor Amparo.

sábado, 9 de octubre de 2010

La Princesa Vikinga.

La princesa Kristina nació en 1234. Era hija del monarca más poderoso de la historia de Noruega, el rey Haakon Haakonsson, Cuando se rumoreó en la corte de Castilla que era princesa casadera y muy hermosa, el rey Alfonso X, tuvo la idea de enviar una comitiva al país nórdico, a pedir su mano, para su hermano el infante D. Felipe, con el fin de que el reino escandinavo fuera un buen aliado y un apoyo político a la hora de ser consagrado como Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico.

El séquito castellano llegó a Noruega en el otoño de 1256 y, en nombre del Rey Sabio se transmitió la petición de mano. Se estipuló que la Princesa aceptaría con la condición de que ella eligiera marido entre los hermanos del Rey. A finales del verano de 1257, Kristina partió hacia España en un viaje que duró más de cinco meses, navegando hacía Inglaterra y cruzando Francia desde Narbona, viajaron atravesando Perpiñan y entrando en la peninsula por el Rosellón. En Barcelona el rey Jaime I, los recibió a la cabeza de un séquito de caballeros y quedaron prendado de la hermosura de la joven, cuando la Princesa se aproximaba a Valladolid, el rey Alfonso y la Reina Violante salieron a recibirlos. En la ciudad del Pisuerga, la Princesa escogió al Infante Felipe, al que le gustaba cazar con halcones y perros y era el más fuerte de todos sus hermanos y el más noble caballero.

La boda tuvo lugar en Valladolid el 31 de Marzo de 1258 en la Iglesia de Santa María la Mayor, el infante le solicitó a su prometida que pidiera un regalo nupcial, y ella le dijo que construyera una Iglesia en honor de su ancestro el Santo Rey Olav, quien la había protegido en su viaje a Castilla, el príncipe le prometió que su deseo sería cumplido. Después de la boda se trasladaron a vivir al Palacio de Vib-arragel en Sevilla (entre el río Guadalquivir y la Resolana). Más tarde cualquier referencia a la Princesa desaparece de los libros. No encontramos rastro de Kristina hasta que siete siglos después, en 1952, Don Rufino Vargas, el párroco de la Colegiata de Covarrubias (Burgos), durante unas obras que se llevaban a cabo en la Iglesia, encontró el féretro con su cuerpo embalsamado en un sepulcro de piedra que creían vacio.

La Princesa murió en Sevilla y fué allí enterrada, al ser su marido el Abad de la Colegiata, lo extraño del caso es que una mujer tan fuerte hubiera fallecido de una enfermedad o de nostalgia tan sólo a los cuatro años de casarse. El párroco Don Rufino fué invitado a viajar a Tonsberg, localidad de nacimiento de la princesa, llevando como regalo algunos trozos del vestido con que la amortajaron. Los trozos de la tela fueron tocados por la vidente Anna Elisabeth Westerlund durante una visita a Tolsberg, no sabiendo a quien pertenecían, dijo que veía un entorno de palmeras y un gran río (presumiblemente Sevilla), y que la tela tenía relación con alguien de la antigua nobleza que había sido envenenada.

Adentrándose con detalle en la biografia de Alfonso X, resulta que su esposa la malvada Reina Violante solía enviar cestas de cerezas envenenadas a sus amigas e incluso a las mujeres de su propia familia, envenenando también a su propia hermana Doña Constanza, como consecuencia de sus terribles celos y la feroz envidia que sentía hacía ellas. Así que con casi total seguridad, podemos decir que la Reina envenenó a su cuñada la hermosa Kristina en un ataque de celos.

En la próxima primavera de 2011 en el paraje del Valle de los Lobos en Covarrubias, se bendecirá una ermita en honor de San Olav. Así se cumplirá siete siglos después, la promesa hecha por un Infante de Castilla a una joven Princesa noruega.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Comercios con sabor.



COLONIALES EL BACALAO.
Calle Argote de Molina.

En Sevilla hay comercios unidos a la memoria de tu infancia, comercios que te recuerdan imágenes, sensaciones y olores. Muchos de ellos, los recuerdas desde pequeño en calles como José Gestoso, Puente y Pellón, Tetuan, Regina, Feria… eran un hervidero de gente, pero sobre todo, eran los olores de tu infancia, los que quedaron impregnados en tu memoria para siempre. Las calles en sí, olían a manzanilla dulce y amarga, a poleo y a cera pura, a incienso y a galletas, a miel y a miles de especias reunidas y también, porque no decirlo, a ciertas inmundicias propias de la época

BAZAR VICTORIA.
Entrecárceles, 1 y 3.

Eran otros tiempos y el comercio no alcanzaban aún a los barrios periféricos, por lo cual los sevillanos se adentraban por los recovecos del casco antiguo sevillano con bastante frecuencia, para comprar en sus clásicas tiendas de confecciones, coloniales y mercados de abastos.

ALMACENES EL AGUILA.
Sierpes esquina Jovellanos.

Por regla general en la mayoría de estas tiendas se compraba a "dita", es decir, el cliente retiraba la compra, entregando a cambio una ínfima cantidad de dinero, que el dependiente anotaba cuidadosamente en una libreta, usando el lápiz que habitualmente llevaba prendido sobre la oreja, el cliente pagaba a corto plazo pequeñas cantidades de dinero, hasta abonar integramente la compra. Pocas eran las personas en esta época, que podían presumir de pagar al contado.

CASA MARCIANO.
Puente y Pellón, 6

Tiendas como "Las Canarias", "El grano de anis", "La Nueva Paz", "La flor de la Sierra", "Casa Bautista", "La Colonial", "Casa Marciano", "El Reloj", "Casa Abascal", "Casa Sosa", "El Espejo", "Casa Hortal", "El Istmo", "El Bacalao", entre otras, fueron establecimientos emblematicos durante "los años del hambre", a cuyas puertas se instalaban a diario los sevillanos con sus canastos y sus correspondientes cartillas de racionamiento.
ANTIGUA CERERIA DEL SALVADOR.
Plaza del Salvador, 8

Las compras, no se realizaban sólo una vez como ahora, con nuestros impresionantes hipermercados, en aquella época el jornal de los trabajadores se pagaba al finalizar la jornada y por consiguiente, también la compra se solía hacer a diario, entre otras cosas, porque las   casas carecían de refrigeradores para conservar los alimentos durante más tiempo.
ALMACENES PÉREZ CUADRADO.
José Gestoso, 13



AL SIGLO SEVILLANO.
Alvarez quintero, 23

martes, 24 de agosto de 2010

Leyendas y tradiciones Sevillanas.

La historia de Tomasín es muy intrigante; aún hoy en día, se siguen produciendo apariciones de este niño y siempre se suele dar en los días próximos a nuestra Semana Santa. Vereis, Tomasín era un niño de corta edad, huerfano de madre, su padre trabajaba en una fábrica de ferrocarriles en el barrio de San Jerónimo y dado que la jornada laboral de este hombre, ocupaba casi todo el día, decidió que Tomasín, fuese cuidado por las monjas del convento de Santa Isabel en su ausencia.

La ilusión de Tomasín era la de salir de nazareno con su cofradía de Los Gitanos, cofradia de su familia, para ello, las monjitas le confeccionaron la túnica, para que su padre lo introdujera en las filas de nazarenos el Viernes Santo por la mañana. Tomasín contaba con ansia los días que faltaban para vestirse de nazareno, pero por mala fortuna, cayó enfermo meses antes de la Semana Santa.
En aquellos años, la medicina no estaba tan avanzada como hoy en día, y Tomasín despues de algunas semanas en cama, falleció poco antes de Semana Santa. La triste noticia se difundió por todo el barrio de San Marcos, y todos los vecinos quisieron acompañar el sepelio hasta el cementerio de San Fernando.

El velatorio fue multitudinario y a la vez estremecedor, resultaba muy doloroso ver a Tomasín amortajado con su túnica de nazareno, aquella que nunca llegó a estrenar; la "Madruga" de ese año, fué muy triste para el barrio entero.

La casa de vecinos donde vivía, situada en la calle Vergara, número 9, años atrás, era un revuelo, un ir y venir de nazarenos de Montesión, Macarena, Los Gitanos, y algún que otro "armao", listos para la salida, pero ese año sucumbían de tristeza todos los vecinos, ante la tragica muerte del niño.

Cuando el reloj marcaba las dos de la madrugada del Viernes Santo, cuatro hermanos de la Hermandad de Los Gitanos, atravesaban la fría plaza de Santa Isabel para enfilar la calle Enladrillada, escucharon un sonido de puerta de madera que se abría, y ante sus asombrados ojos vieron la figura de un niño pequeño que con su antifaz puesto salia del convento con su varita en la mano.
Estos hermanos ni siquiera pudieron dar un paso, quedaron pretificados en esos momentos al ver como la figura del nazarenito se perdia por la calle.
Decidieron seguirle, pero ya era tarde, Tomasín había desaparecido, tan solo se encontraron una varita pequeña, tirada en el suelo, la recogieron y se la entregaron al día siguiente a las monjas del convento, la sorpresa de la Hermana superiora fué tremenda al preguntarse ¿como había salido esa vara del convento, si ella la tenía bien guardada en la caja fuerte, que se hallaba en sus aposentos.
A pesar de haber pasado muchos años de este suceso, todavía hay sevillanos, que han visto en alguna ocasión un nazarenito a altas horas de la madrugada del Viernes Santo saliendo del convento y perdiendose por las calles del barrio.

martes, 27 de julio de 2010

Anhelado connubio.

Queridos Juan Luís y Manolo:

Una boda siempre es una buena noticia, pero la de vosotros es una noticia excelente. Sentímos una inmensa alegria, el día que nos anunciasteis vuestro compromiso, me tomo la libertad de daros las gracias, en mi nombre y en el de toda mi familia, por hacernos partícipes de éste enlace entre dos buenas personas.

Por fin ha llegado el momento de veros cruzar éste umbral que os falta, en esta carrera de obstaculos, a través de este mundo de indiferencia que nos toca vivir; a pesar de las turbulencias, siempre defendisteis con entereza vuestro lugar.

Sois dos personas extraordinarias, que se encontraron en esta vida de sueños, para vivir momentos increíbles y hacer felices a los demás. Veros juntos tomando esta decisión, nos inspira muchos sueños en nuestra propia vida, para poder alcanzar lo que vosotros habeis alcanzando en estos momentos.

Os dejo este monográfico con todo mi corazón y mis mejores deseos.


video

Os queremos, Felicidades.

viernes, 9 de julio de 2010

Otra vez Pascual...

De nuevo os traigo un tema que recojo de la discografia de Cantores de Hispalis y por consiguiente de su alma mater, Pascual Gonzalez, es verdaderamente bellisímo y sevillano a más no poder, la forma de piropear a Sevilla a través de las tapas de nuestros bares. Recomiendo para la ocasión, sentarse delante del ordenador con una cruzcampo heladita, y veras como se os hace la boca agua. Disfrutad del momento...

TAPEANDO POR SEVILLA – CANTORES DE HÍSPALIS.

1.- Póngame Usted una copita y dígame que tiene de tapa; Tengo Torre de Oro y río, olivitas de quejíos y postigos en aceite, cucañitas de Santana y azahares a la fuente.
Tengo un poquito de cielo, soniquetes clarineros y albero de Maestranza, un salpicón de claveles y delicias de Esperanza.
También tengo plazoletas, pianillo a la Barqueta y almenitas de Alcazaba y revuelto de cornetas de centuria a la romana.

2.-Giraldillas de campanas o quiere Usted un Real de farolillos; un Real de farolillos, volantes con mantoncillos y un guiso de corraleras, picarones de Murillo y chicotás costaleras.
También tengo Judería, Blancas de Santa María y bambalinas bailando, con sabor de Inmaculada y laurel de San Fernando.
Tengo barrio salteado, barriolillos variados, tengo tangana en la plaza, cantares campanilleros y villancicos en salsa.

3.-No se quejará mi amigo, óigame bien, dígame Usted lo que quiere, dígame Usted lo que quiere, que si no le gusta puede, decirme que pare el carro, que también tengo palillos y artesanitos de barro.
Ensaladilla de palmas, montaditos de guirnaldas y un compás por bulerías, con piolas y petancas y estofados de alegría.
Balconcillos de jazmines, primaveritas de Abriles y macetas de geranios, puntitas de baratillo y maniguetas de palio.

Recitado: Soniquetes de Altozano, frailecillos cartujanos, paseíllos maestrantes, mantillas de San Lorenzo, empanadillas de incienso y revueltos de volantes o quiere Usted una glorieta de rica plazuela de Doña Elvira y Font de Anta en su marcha, pincelitos de luceros, rollitos de corifeos, sombreritos de ala ancha…

4.-Y además tengo cantares para bailar, Torreón de Don Fadrique, Torreón de Don Fadrique, mantones bordaos con pique y cama de bronce y mimbre, cosido de capirotes y muchas ganas de irme.
Por eso pa terminar, sólo le puedo ofrecer, todo el duende con la gracia y el especial de la casa que es la tapa universal.
Primavera aderezada con una Feria encantada con olor a manzanilla y guarnición de casetas y to el arte de Sevilla.

Panagarvill.

viernes, 4 de junio de 2010

La liturgia de la tapa.

 CASA PACO
C/ Luis Huidobro, 23
41007 - SEVILLA
Hoy os traigo hasta este blog, la recomendación de un bar de tapas, que por arte de magia se ha convertido en unos de los templos del buen comer en Sevilla, se trata de “Casa Paco” en la Huerta de Santa Teresa, entre Nervión y El Greco.

Con tan sólo seis años de existencia, se ha convertido en un bar emblemático para los sevillanos, que buscan nuevas emociones gastronómicas a base de tapas originales con muy buen sabor y mejor precio.


Paco Cruz es el ideólogo, que abrió esta cocina guiado por su paladar personal y el amor por el buen comer; toca todos los palos y todos son buenos. Tapas frías, carnes, más de 18 tapas de pescados y mariscos de Isla Cristina, guisos caseros, chacinas y 35 especialidades donde el secreto está servido.

Todas son originales, como el librito de berenjena, las mollejitas de cordero, las taleguillas rellenas de queso, la bolita de merluza rellena de langostino (una obra de artesanía y paciencia), un fantástico salmorejo o el morrillo de atún asado con piquillos.


Es un bar que se suele llenar, algo que nos da garantías de que ofrece gran calidad a buen precio, posee diferentes espacios: una zona de barra pequeña y con encanto de barrio, una terraza y un nuevo salón comedor, donde podemos comer tranquilamente, y beber un buen vino de los más de 70 de su bodega.

Ahora que se acerca el verano y las tardes son muy largas, os recomiendo que lo visiteis, os garantizo que no os arrepentireis y os acordais de mi.

Un abrazo a todos.
Panagarvill.