Quien no vió Sevilla, no vió maravilla.

Nacido en el macareno Hospital de las Cinco Llagas, criado en el Barrio del Tiro de Línea y vecino del Cerro del Águila; fiel amante de Sevilla y sus tradiciones. "Cofrade" por vocación, "Feriante" por adicción, "Rociero" por devoción y "Bético" por convicción.
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lunes, 14 de julio de 2014

¿A DONDE VÁS GOLONDRINA?

Desde lo alto del Cerro donde habitó, rememoro el momento en que la hoja del mes de Febrero esté a punto de caer del almanaque y comience a atisbarse la suave y blanca fragancia que baña de esencias nuestras calles por primavera; será entonces y no antes, cuando ellas volverán a la vieja Híspalis…

Regresarán como ejército victorioso cruzando mares, pueblos, montes y ríos y llegarán hasta nuestro arrabal, se asomarán a los patios de los conventos de clausura, las veremos bordando el aire por los aleros de las casas señoriales de San Vicente, algunas fabricarán sus nidos con barro alfarero de los bajos del Guadalquivir y engendrarán a sus crías en los mismísimos ojos del Puente de Triana, otras… lo harán en los huecos erosionados de las barbacanas de la murallas Macarenas. Algunas atravesarán, volando bajo, el barrio del Baratillo en busca de la Triana añeja, esa Triana de alfareros, corrales y de Cavas, otras… descansarán posando su vuelo sobre la imagen de la Purísima en la Plaza del Triunfo…, algunas Golondrinas esperarán impacientes para ver pasar al Dios vivo de la ciudad, en la mañana sigilosa de San Lorenzo y aprovechar para quitarle alguna espina de su frente malherida, como decía el poeta…
“¡¡Ay!!, Río Guadalquivir en tus aguas está la historia de Sevilla, en esas aguas, trinaron a Bécquer soñando las golondrinas por el cielo azul de Sevilla…”

Muchas son las composiciones literarias que en el devenir de los tiempos, le han dedicado versos y coplas a las golondrinas que sobrevuelan el mágico reino catedralicio y Giraldero de nuestra bendita Ciudad de Sevilla, hoy la sevillana que elijo para endulzar esta entrada se llama “Las Golondrinas” una preciosa sevillana grabada en 2003 por el grupo “Marisma” con letra de Manolo González y música de mi amigo Manolo Rincón.
“Quisiera ser golondrina en el cielo de Sevilla, para poder recitar a Bécquer tras tus cortinas y a tu ventana llamar…”

Queridos lectores, espero la disfruten.

Panagarvill.

lunes, 10 de agosto de 2009

Nunca ha visto ni Sevilla ni Triana.

Cruzando a pié el calendario, entre el letargo de la siesta y las calores agosteñas, cuando ya han comenzado los actos de culto en honor a la Virgen de los Reyes y cuando Sevilla y sus miles de devotos, esperan ver de nuevo en la calle a la que "por Ella, reinan los Reyes"; yo, desde mi balcón estelar del Cerro, he vuelto una vez más a deleitarme, casualmente, con las sevillanas de Pascual González, "Cachorro"; que dedicó al portentoso crucificado de la calle Castilla y por el que fué galardonado, como Premio Nacional de Sevillanas hace ya algunos años. No dejo de maravillarme de nuevo, de tan redonda composición, ¡Mira que se le ha "cantao" al Cachorro en Sevilla!, ¡Mira que es difícil cantarle algo, al Cachorro, que no le haya dicho nadie!, como ya le dijeron los Amigos de Gines a "Sevilla", en unas antologicas sevillanas que siempre perdurarán en el tiempo.

Pues el artista de "La Calzá" vuelve a rizar el rizo, mostrándonos un nuevo prisma que desconocíamos del Cristo de la Expiración, evocando viejos tejados y azoteas del arrabal trianero, la conversación con la Inmaculada, la Giralda, el Arco del Postigo... hacia allí miran sus ojos vidriosos, cuando ese Cristo, todo bondad, cruza el puente de Triana en la tarde negra del Viernes Santo, buscando la Magdalena y al llegar a la Campana, nadie frente a Él, se siente ajeno.
No me explico como Ruíz Gijón, pudo expresar con tanto realismo, el tránsito de la vida a la muerte. ¿Donde muere el Cachorro, en Sevilla o en Triana?, es tan, tan real, que siempre se estará muriendo y nunca acabará de morirse.


CACHORRO.

El Cachorro nunca ha visto ni Sevilla ni Triana
sólo ha visto los balcones y las tejas de la cava
sólo ve a los saeteros y a las blancas espadañas.
Él no ha visto nunca el río ni el barrio de sus entrañas.

El Cachorro nunca ha visto ni Sevilla ni Triana
sólo ve las golondrinas volando entre las campanas.
de esa torre tan flamenca que corona un Giraldillo.
el Cachorro nunca ha visto el barrio del Baratillo.

Recitado.

¡Que arte tuvo en sus manos quien esculpió Tu figura!
¡que martinete de gubia!, ¡que soleá de "jechura"!.
¡que siguiriya Tus ojos!, ¡que tiento con más dulzura!
el de tu boca expirando soniquetes de amargura
en Tú mimbre canastero, y en Tu cuerpo la tortura
de redimír por nosotros, mirando siempre a la luna...
¡Que duende tuvo en sus manos quien esculpió Tu figura!.


El Cachorro nunca ha visto ni Sevilla ni Triana
pero en la Plaza del Triunfo habla con la Inmaculada.
entre palmeras de Alcazar y suspiros de mezquita
y en el Arco del Postigo nunca vió la Capillita.

El Cachorro nunca ha visto ni Sevilla ni Triana
Él sólo ve por los ojos de su agüela Santa Ana
de su Madre Patrocinio, "lazarilla" la Giralda,
nazarenos, costaleros y trianeros de casta.


Estribillo:
Por que mira al cielo azul
de esta tierra mariana
que busca en su cara, la luz
"malas puñalas" gitanas
quien te clavara en la cruz.

jueves, 4 de junio de 2009

Rocio 2009. La casa del Sr. Goro.

Con la algarabía propia del momento y a la misma vez con la nostalgia que nos trae la llegada de las últimas carretas y romeros a Sevilla; rememóro con gran afecto y algo de nostalgia, los ratos y momentos que compartímos junto a una maravillosa familia rociera de 19 personas, en la casa Nº 21 de la calle Sacrifício. Casa y calle que estoy seguro, quedará en la memoria de todos, y que contrariamente a su nombre, no supúso ningún sacrificio para ninguno de nosotros, sino todo lo contrario, un verdadero placer compartirlo todo.
Como bien decía el amigo Ignacio, todo comenzo en un sitio tan poco poetico, como el sevillano Bar Jota de la calle Oriente, donde aquella, ya, lejana tarde del mes de Mayo, pusimos entre todos nuestro granito de arena (nunca mejor dicho hablando de el Rocío) para que durante la romeria, no nos faltára un sólo detalle o como dice la sevillana "que no nos falte de ná".
Los días transcurrieron y por fin legó la ansiada tarde del Viernes, la aldea nos dió la bienvenida con un calor vespertino desmedido, visitamos a la Señora, como mandan los cánones y a medida que avanzaba la tarde, el calor fué creciendo, según Francisco Miguel, debido a los vientos de levante, aunque yo creo que era una premonición, para que se nos fuera haciendo el cuerpo, del calor humano, que más tarde nos encontraríamos en la casa; tras la cena (por cierto, ¡como estaba la carrillá!); buen ambiente rociero con cante y baile por sevillanas y unos Vivas a la Virgen del Rocío, que salían desde lo más hondo de nuestro ser.

Mediodía del Sábado; suenan los campaniles, Señorio en el Real: llegada de la Hermandad de Triana a su casa, flanqueada por su ahijada Dos Hermanas, que cumplía 75 años de camino, momentos de verdadera raigambre rociera, juegos de insignias relucen bajo el sol de madrina y ahijada, protegidos de la solana bajo el "palco porche" de la Casa Vieja, asistimos, como nadie, a esta verdadera carrera oficial rociera.
Que momentos vivídos, tanto en Sacrificio como en la Casa Vieja (como le gusta decir a Francisco Miguel), las horas se suceden y ya cerca de las tres de la tarde, tengo cita en el Eucaliptal, presentación ante la Virgen del Rocío de nuestra Hermandad del Salvador, ("adelante caballería de la Hermandad de Sevilla", ¡Viva la Hermandad de Sevilla!, retumba en nuestros oídos) de nuevo renovamos anualmente este compromiso al que no puedo faltar y en el que por muchos años que nos presentemos cerca de la rueda derecha de nuestra carreta de plata, siempre quedo embelesado con las nuevas y distintas emociones, que cada año percibo: caminos, calor, arenales, sesteos, rosarios, candelas, misa de alba y, al fondo, el resplandor de tu ermita, blanco palomar marismeño con aromas de tranquilo oleaje.
Prodigiósa la noche del Sábado, cuando a última hora, la gente empezó a flaqueá, la guitarra de Guillermo por arte de magia, se tornó en fandango y empezo a apuntar por Alosno y Valverde en compañia del aguardiente seco de Zalamea, aflorando poco a poco los cantes valientes, que cada cual lleva consigo, verdad amigo Ignacio...; portentosa fué la figura de la coral de la letanías marianas, ¡como se porto el coro de los beduínos! a Jose Antonio le concedería el premio al más "jartible" de los beduínos; momento íntimo donde los haya, excepcional la Salve a la Virgen del Rocio de despedida, sencillamente majestuosa.

Domingo de Pentecostés, el Sr. Antonio apostado en una mecedora de la Casa Vieja, escucha misa; después del preceptivo saludo, me encamino con Javier hasta el Real donde participamos en la Misa de Pentecostés, para más inri, celebrada por Monseñor Amigo y cantada por el Coro de la Hdad. de Sevilla, otro bonito momento rociero, mediodía en la Casa Vieja, cuatro sevillanas antologicas ante el Simpecao de Triana, y nos trasladamos a deleitarnos con un buen plato de Fabada a la calle Sacrificio. Después de una tarde de convivencia rociera, se presiente que el momento del repeluco esta tan próximo, que se puede rozar con los dedos...

La Aldea como por arte de magia cambia de aspecto y el recogimiento se hace dueño de sus calles, ante el rosario de las Hermandades en el antiguo eucaliptal, prodigioso escenario de bengalas de colores, cohetes, rezos y vivas por cada rincón, diciendole a todos, que en ese concepto de "Romeria" que se perdió en casi todo el orbe cristiano y que el Rocío ha conservado hasta nuestros días, caben el culto y el baile, la fé y la alegria, el amor a la Virgen y el vino.

Esta noche no se duerme, algunos intentan descansar, pero cohetes y campanas no cesan y anuncian la esperada procesión. Salimos de la casa y pasando por el eucaliptal, nos encaminamos de nuevo a la Casa Vieja, punto de encuentro para recibir la visita de la Blanca Paloma; las campanas de la ermita proclama a los cuatro vientos que la Virgen ha salido del santuario y busca la Hermandad de Huevar para posarse; más tarde irá volando sobre hombros almonteños buscando a Villamanrique, Pilas y Coria, envuelta en la inmensa ola amorosa de los que la llevan y los que la miran.- ¡La Virgen esta en el Acebuchal! se escucha en la muchedumbre, ya falta muy poco, la gente se impacienta, la Hermandad de Triana esta preparada, y de pronto como en una nube, surge la Reina de las Marismas, sobre un mar de cabezas, entre las brumas del Real, se aproxima a la Casa Vieja,- !Que momento¡ - el cura de Triana es alzado a hombros, se reza la Salve, los peregrinos se emocionan y no pueden contener el llanto que lo ahogarán como cada año, unas lagrimas que le lavaran el polvo de la cara y de la conciencia, Francisco Miguel va y viene nervioso, se abraza a alguien, sus ojos brillan, su camisa esta empapada, como si sólo encontrara consuelo bajo sus andas.
La Virgen sigue devolviendo la visita a sus ciento seis Hermandades, calle Almonte, Eucaliptal, las calles de la Aldea es un reguero de Simpecaos que llegan y van, hasta que al filo del mediodía llegar a Moguer, última parada antes de regresar a su santuario y esperar impaciente a que el año que viene se vuelvan a abrir los caminos y las Hermandades se echen a los campos de nuevo en busca de Ella; al cabo de las horas la ermita se queda sola... Como contar con mi torpe pluma, tantos sentimientos acumulados en tan corto espacio de tiempo...
Me despido de vosotros reiterando mi agradecimiento a Francisco Miguel y a Migueli, por su generosidad y contribución sin límite, sin su complicidad, esta aventura nunca se hubiera podido llevar a cabo, al Sr. Antonio por compartir con nosotros la experiencia atesorada a lo largo de los años, a Eusebio y Rosa por su atención y amabilidad en todo momento y a todos vosotros por ofrecerme vuestra amistad.

Que la Virgen del Rocío nos sirva de luz, en nuestro largo peregrinar por la vida.
Un abrazo a todos.

"Si la amapola rezara, de rodilla iba a rezarte
y si la arena alumbrara, el camino iba a guiarte,
Si ojos tuviera la jara, no pararía de mirarte,
Si el eucalipto cantara, ronco estaría de cantarte
Si la rosa y el jazmín, amor pudieran sentir
un beso se arrancarían, pa plantarlo en tu jardín.
¡Rocío del Alma mía!"

     Panagarvill.

domingo, 15 de marzo de 2009

Semana Santa en Triana.



Triana le da a la vida color de almanaque en fiesta. Tal vez con los ojos cerrados sabríamos que está pasando su gente, esa que camina como si navegara, surcando aceras, atracando en portales y zaguanes, saludándose como solo saben hacerlo las gentes de la mar, de puente a puente, de mano a mano. Triana tiene aromas de ciudad enamorada, y en sus días grandes saca del armario su ropaje de arrebato. Nada queda indiferente al paso de sus cosas porque no hay corazón que no se venza ante sus vendavales. El nazareno de la O no podría cruzar las aguas del río que frisa su capilla si no hubiera detrás y delante y la vera un pueblo levantado en amores aliviándole del peso del carey que fuerza su columna. Es el mismo pueblo que se viste de marinero de amores y sale a navegar desde la calle Pureza

Y en Triana, mi Esperanza
Y en Triana, la Señora
Que por las aguas avanza
Con seis varales de eslora

Una calle de barrio viejo
Que se convierte en altar
Y en barco que va parejo
Como un Palio por la mar

Oleaje de blanca cera
desde babor a estribor
la mecen por habaneras
de corneta y de tambor

Sus banderas, estandartes
Marineros de costal
En la gente, su baluarte
Y en su memoria, arrabal

Su Palio, vela mayor
Su itinerario, la aurora
Su timón, un llamador
Y en el puente, la Señora

De grumete, un aguaó
por la proa, nazarenos
en la mar, un resplandor
y allá en el cielo, ni un trueno

Y sirviéndole de amparo
Donde las aguas se abren
Triana tiene su faro
En la Capilla del Carmen

Pañuelos de despedida
Que se echan a volar
Como lágrimas caídas
Que se ahogan en la mar

Bronce que tañe en repique
En la espadaña del puerto
mientras abajo, en el dique
parte un Palio a mar abierto

un viento por la trasera
chicotá tras chicotá
la lleva hasta la ribera
de la misma Madrugá

Un suave balanceo
tiene su vieja madera
en su bodega, ajetreo
de hombre y trabajadera

El horizonte, Sevilla
hacia Catedral avanza
que más allá de la orilla
tiene espejo esta Esperanza

Adiós, Madre y Capitana
tengas feliz singladura
mañana por la mañana
Tú cara aún será más pura

De vuelta por la bocana
del puente a la embocadura
el aire de tu Triana
te ceñirá la cintura

Mientras, la sangre batiente
de las almas en espera
dará color de poniente
a esta pronta Primavera

leva anclas, barlovento
que hoy le sirve de vigía
entre el recodo del viento
su bendita cruz de guía

doce horas de crucero
corazones en bonanza
que en Triana, marineros
ya navega la Esperanza.